domingo, 22 de agosto de 2010

Día 115: lean

Lean -Leandro- es un chico que conozco hace muchos años. Casi ocho, para ser más precisa.

Lo conocí en el verano del 2003 en la peatonal de Gesell, es músico. En su momento, y con mis escasos 17 años, ya en la primer salida pensaba en ser su novia y la mar en coche. Solo salimos un par de veces en Gesell. Él estaba maravillado con mis rarezas, no me entendía, le resultaba rara.

Una vez en Buenos Aires nos hemos visto un par de veces. Algunas, esporádicas. Promedio, nos vemos una vez por año. Jajaja sí, leíste bien. Una vez por año. Él es músico, es colgado y supongo que también tiene su lista de chicas a las cuales invitar a salir (aunque esto lo pienso de todos los hombres solteros). Cada tanto una de ellas soy yo.

Siempre hay besos y mimos, la última vez (que fue hace año y medio) también hubo sexo que nunca había habido antes. Mi teoría era que probablemente me iba a dejar de invitar a salir, pero como dijo Tussam, puede fallar.

Le he dicho que no a sus invitaciones mil veces. Porque no tenía ganas, principalmente. Y no tenía ganas porque siempre me decía a último momento. Muchas otras veces ya tenía programa y, como pregunta a último momento, ya no podía decirle que sí. 

El fin de semana pasado me dijo de vernos, me preguntó el mismísimo domingo a la noche, yo ya no podía le dije que este finde sí y que arreglábamos. Me manda sms el viernes para juntarnos el viernes, yo ya no podía le dije que quedemos para el sábado. El sábado me mandó sms y finalmente nos vimos anoche.

Yo no tenía nada de ganas. Pero ya había quedado y no le podía cancelar a unas pocas horas del encuentro (error). Me autoconvencí de que iba a estar bueno ya que es el hombre más normal, sencillo y humilde que conozco. Eso hoy en día no es lo habitual.

Él y yo somos super diferentes en muchas cosas, su mundo es la música (nacional) y a mi la música... no sé mucho de música (y menos nacional). Pero tenemos principios compartidos. Fuimos a tomar algo, charlamos bastante. A las 4am comenzamos a volver. Él no tenía el auto hoy así que me pasó a buscar por casa y fuimos caminando a un bar super lindo que queda cerca y que yo no conocía.

Cuando llegamos a Callao -ya volviendo- me dice: "bueno, tenemos dos opciones o me voy a mi casa o ¿vos tomas mate?" "Tomo mate" "o nos tomamos unos mates". "Vamos" le dije. Y seguimos caminando hasta mi casa.

Mi departamento (alquilado) es un departamento humilde. Todavía no tengo mesa ni sillas, tengo tele y reproductor de dvds pero no tengo cable. Es un monoambiente con un piso feo bordó que parece de patio pero con él no me sentí incómoda en casa (como con Vladimir). Bueno, a él lo conozco hace mucho tiempo y él sabe que si bien soy una chica que se arregla y siempre sale bien vestida y perfumada en el fondo soy una chica humilde.

Tomamos los mates y después de ya una larga velada encima, nos dimos algunos besos. No tengo sillas, estábamos en mi cama. El tema es que yo no quería sexo. No tenía ganas ni con él ni con nadie. En ese momento mi cerebro comenzó a carburar.

Me acordé de mi psicóloga y de aquella vez en que me preguntó qué hubiese pasado si me arrepentía de coger con Vladimir cuando estabamos subiendo a mi departamento... asombrosamente -o, en realidad, no tanto- mi respuesta fue que lo hubiese cogido con él igual. Él ya había comentado sobre esos casos en las salidas y que le parecía ridículo eso de "subimos pero no cogemos" o algo así. En fin, lo grave es que si no tenía ganas lo hubiese hecho igual. Ahora me pregunto si tuve en verdad ganas o no, pero esa es otra historia.

En fin, yo no di lugar a que pasara de unos besos con Leandro. Por momentos aparecía Vladimir en mi cabeza con eso de "si subís hay que coger" y lo mandé bien a la mierda porque la vida no es así. Y si yo no tengo ganas, no tengo ganas.

Ahora bien, la situación en la que estaba, era un tanto comprometida. Porque besos+cama... es terreno complicado.  Le hice notar que no iba a pasar de eso, que no tenía ganas. De todos modos, los dos sabíamos que él se iba a quedar a dormir conmigo. Nos hicimos unos mimos, nos abrazamos y nos dormimos. 

Esta mañana fue el tema. Yo quería mi mañana de domingo sola, mi desayuno con un rico café con leche con tostadas... yo quería que se vaya. Me desperté, hice mate (él toma mate, yo tomé también -que en ayunas me cayó como el ojete-) lo desperté tomamos algunos mates, le ofrecí unos bizcochitos que tenía y unas galletitas dulces. Conversamos un rato y finalmente nos despedimos. Bajé a abrirle y me reclamó que yo también le mandara mensajes para vernos. Es verdad, siempre los manda él.

Él y yo nos tenemos un cariño especial, pero ayer creo que no lo pasé bien. Bah, por momentos sí, lo pasé re bien, pero por momentos lo pasé mal. Esto no me tiene que volver a pasar. Soy un peligro para mi misma... es increíble que solita me ponga en situaciones incómodas. Esto va directo a terapia el jueves. Voy a ir el martes me parece... necesito hablar.

2 comentarios:

Ménage à Trois dijo...

me gusta mucho el nombre Leandro

Guerrero de luz dijo...

Creo que esta bueno que no hagas las cosas por hacerlas y nada mas. tenes que hacer lo que tengas ganas, lo que te guste , lo que sientas.

besos...